Testimonio: Ana Lucía Saenz

Que nervios me voy por un mes… que alegre ME VOY POR UN MES.

No conozco a nadie pero no importa tengo un MES para conocerlos.

Desde el aeropuerto es toda una experiencia, viajar sin familia.  Cierto allá esta mi primo pero no es igual. De aquí voy sola. Pero no por mucho, Daniela, Gaby, Andrea  y yo somos amigas del alma que nos conocimos hace unas horas.

Llegar, otro país, otro clima y otra familia.

Los Knight, son mi familia de “allá”, que me consienten con el ocasional pedazo de fruta, y tienen mucha curiosidad por saber de donde vengo. Casi tanta como la que yo tengo por saber de esta ciudad.

La escuela, el bus, el tren, “downtown” todo es tan interesante. En la escuela tenemos prohibido hablar español, que difícil. Se siente raro hablar en inglés con mis amigos pero es la única forma de aprender realmente.

Lo mejor de ir a aprender un idioma es poder hacerlo fuera de las aulas. Liz, mi maestra nos lleva al golf, al boliche hasta al cine para ver una película sin letritas.

Se pasan los días, las semanas sin sentir el tiempo. Es que no alcanza el tiempo cuando hay tanto que ver, que hablar, que decir, que molestar.  Así llega la graduación, me dan mi diploma de ESL y para celebrar una comida en uno de los restaurantes más finos, tan finos que mi hamburguesa tiene cebolla morada y un pan con semillas bastante exótico. Una de las hamburguesas más memorables…

Voy de regreso, cargo con peluches, ropa y baratijas que compre a la largo de un mes. Llevo fotos, un libro de recuerdos y amistades de por vida.

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